Hecho ocurrido en Resistencia en Hospital Público, un joven de 24 años que sufrió accidente de motocicleta al ser chocado por otra moto.-. Sufrió fractura expuesta en tobillo derecho con lesión vascular . Fue intervenido. En la cirugía comprobaron que estaba seccionada la arteria tibial anterior, por lo que la circulación sanguínea estaba comprometida. Pese a ello el cirujano realizo reducción de fractura, pero no reparo la arteria dañada para restablecer la circulación sanguínea en la pierna, limitándose a ligar los extremos de la arteria, para detener el sangrado. A los dos días, internado aun en hospital, se constató gangrena húmeda en la pierna afectada e infección por gérmenes intrahospitalarios. A raíz de ello de inmediato le fue amputada la pierna por debajo de la rodilla, sin tomar las medidas adecuadas para la conservación del miembro. A los a los tres días de la primera amputación le volvieron a amputar la pierna esta vez arriba de la rodilla. Permaneció internado en el Hospital por 2 meses. Demandamos la Provincia como titular del Hospital alegando que la gangrena se desato por no restablecer la circulación en la pierna en la primera intervención y que la circulación sanguínea debió ser restablecida de inmediato mediante reparación de la arteria dañada, que la amputación había sido apresurada y que la segunda amputación se debió a deficiente realización de la primera y a infección intrahospitalaria. El tribunal nos dio la razón, y condeno a indemnizar a la victima diciendo que hubo culpa en la prestación del servicio médico: ya que la decisión de ligar la arteria cortada sin restablecer la circulación constituía un tratamiento contraindicado. Y que desatada la gangrena e infección el tratamiento debió ser restablecer la circulación de la pierna y combatir la infección con medicamentos y no la inmediata amputación, y además que la infección en el muñón que determino la segunda amputación, también se debía a mala praxis por defectuosa prestación del servicio.